Eva lleva todo el ciclo de tu negocio de limpieza, del trabajo al cobro, el mismo que hoy haces a mano entre limpiezas. Así se ve, paso a paso, desde que una clienta reserva hasta que te pagan.
Empieza con una reserva
Una clienta nueva reserva por tu página de reservas, o tú agregas un trabajo en una frase. Eva captura los detalles, confirma con la clienta y coloca la visita donde corresponde. Sin el ir y venir de mensajes solo para acordar una hora.
Arma tu agenda
Eva pone el trabajo en tu calendario, asigna la limpiadora correcta y mantiene tus rutas con sentido. Las clientas recurrentes se configuran una vez y se repiten solas, así tu semana se llena sola en lugar de que tú la rehagas cada domingo por la noche.
Mantiene a las clientas al tanto
Antes de cada visita envía una confirmación y un recordatorio. El día del trabajo, un aviso de "voy en camino". Después de la limpieza, un agradecimiento y una solicitud de reseña. Todos estos mensajes con clientes salen sin que escribas una palabra, que es justo la parte que suele comerse tus tardes.
Factura y cobra
En cuanto un trabajo se marca como hecho, Eva lo convierte en una factura, la envía y da seguimiento si no se paga. Cobrar deja de ser una tarea de domingo y pasa a ocurrir solo.
Mantiene a tu equipo en orden
Cada limpiadora ve su día, recibe el checklist correcto para cada hogar, ficha y agrega fotos. Tú ves que el trabajo se hizo bien sin llamar a nadie. A medida que sumas gente, la calidad que te ganó a la clienta no se cae. Mira gestionar tu equipo.
Tú mantienes el control
Eva hace el trabajo, pero tú tomas las decisiones que importan. Ella se ocupa de la rutina y solo te avisa cuando algo de verdad necesita criterio humano: un cambio complicado, una clienta molesta, una decisión de precio. El trabajo repetitivo corre solo; el criterio sigue siendo tuyo.